viernes, 18 de octubre de 2013

LOS ALUMNOS DE 2ºESO NOS CUENTAN EN MEGAFONÍA...

-Hola buenos días, somos los alumnos de 2º de ESO, hoy os queremos contar un cuento, pero uno de esos cuentos que tienen moraleja.
-¿Mora..qué???
-Moraleja, vamos que nos tratan de enseñar algo.
-Ahhhh!!!
-Allá vamos.
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-Hola Buenos días, me llamo Justicia, y diréis ¡qué nombre más feo!. Pues no, antes tenía un nombre mucho peor... me llamaba Pobreza. Sí, sí, Pobreza, “Pobre” para los amigos. Y me llamaba así porque no tenía nada, y tenía mucha necesidad… hasta que un día me pasó algo maravilloso.

Me acuerdo perfectamente, era una mañana de invierno, yo tenía hambre porque llevaba sin comer varios días y tenía mucho frío porque no llevaba abrigo, ya os he dicho que no tenía nada de nada. Entonces me encontré con alguien muy especial, estaba arrodillada y tenía los ojos cerrados...parecía muy ocupada. Como quería saber qué estaba haciendo me decidí a hablar con ella:

-       ¡Buenos días!
-       ¡Buenos días a ti también!
-       ¿Cómo te llamas?
-       Me llamo Fe.
-       ¡Qué nombre tan bonito! ¿Por qué te llamas así?
-       Porque tengo mucha Fe en que las cosas cambien.
-       ¿Qué cosas?
-       Las cosas malas, siempre tengo esperanza de que Dios dé a todo el mundo lo mejor.
-       Qué guay! A mí me gustaría ser como tú.
-       No te creas, me paso el día esperando a que Dios cambie las cosas... Pero me sigue faltando algo… y todavía no sé el qué.  Y tú, ¿cómo te llamas?
-       Me llamo Pobreza, pero puedes llamarme Pobre. Y me llamo así porque no tengo nada, ni siquiera la Fe que me haga confiar en que mi vida va a cambiar.
-       Pues anda, voy a intentar ayudarte.
-       ¿Cómo?
-       Voy a rezar mucho y voy a esperar que Dios cambie tu vida. Ya verás.
-       ¿De verdad?
-       Sí, espera un poco.
Veo que Fe se pone de rodillas, cierra los ojos, pone cara de concentración...y se olvida de mí. Al rato abre los ojos y me pregunta:
-        ¿Qué?, ¿ya ha cambiado tu vida?
Yo  me miro de arriba a abajo y le respondo:
-       Pues no, me veo exactamente igual.
-       (Enfadada) ¡No puede ser!. Pero si llevo un buen rato rezando por ti.
-       Pues no me has cambiado nada.
-       ¿Lo ves?, siempre me pasa lo mismo. Por mucho que rece, que espere y que confíe en que van a cambiar las cosas... Nada cambia. Lo siento, Pobre... Seguro que un día de estos lo consigo y Dios cambia tu vida.
-       Muchas gracias, Fe, sigue rezando.
Y dejé a Fe que seguía rezando sin moverse de su sitio.

Al poco rato me encontré con otro personaje, esta no paraba de moverse, no me miraba a los ojos, ni siquiera me sonrió. Nos presentamos y ella me dijo que se llamaba Caridad.
-       ¿Por qué te llamas así?
-       Porque me paso el día dando cosas a los demás, no paro, a todo el que me encuentro le doy cosas, todo el día de allá para acá... Esto es un “sin vivir”, qué agotamiento, total para nada, nada cambia... Esta gente no cambia nada. Con lo generosa que soy yo. No sé que me falta…
Yo, me quedo mirándola con los ojos abiertos como platos y cuando me quise dar cuenta me había llenado los bolsillos de cosas. Y sin mirarme a la cara continúa su camino y me dice desde lejos...
-        ¡Anda!, con lo que te he dado ya habrá cambiado tu vida.

Yo me quedo mirando todo lo que me había dado... Pero me doy cuenta de que me había quedado igual que antes... Sólo tenía cosas... Cosas que se terminarían gastando, estropeando... Y cosas que no necesitaba. ¡Qué personajes tan buenos y tan inútiles!.

Pero ese día me fui a mi casa pensando en Fe y Caridad. Las dos eran muy especiales, valían mucho, pero ninguna de las dos conseguía cambiar nada por sí solo.

Entonces me acordé del lema del colegio María Reina: “Con otros”… y se me ocurrió una gran idea... Salí corriendo a buscar a Fe y Caridad y las encontré. Fe seguía rezando en la misma posición en que la dejé por la mañana y diciendo que las cosas van a cambiar y a Caridad la encontré corriendo de un lado para otro, sin rumbo y sin parar de hacer cosas sin sentido. Las junté a los dos y las presenté.

Mira, Fe, tú tienes mucha esperanza, al rezar consigues descubrir el corazón de las personas y sabes lo que necesitan..., tienes unos ojos muy especiales, pero te falta actuar, te faltan las manos, y así no puedes cambiar nada. Y tú, Caridad, tienes manos, puedes hacer muchas cosas, pero las haces sin sentido porque no tienes ojos que te ayuden a ver a los demás, a mirar lo que cada uno necesita, y así haces muchas cosas pero te cansas en balde, no consigues cambiar nada.

¿No os dais cuenta de que solas no sois nada? ¡Solas no podéis cambiar a nadie!. Mirad, en el colegio María Reina este año están aprendiendo que sólo se consiguen las cosas con otros, que sólo no se puede.
Si os juntarais las dos... Fe, tú podrías ser los ojos de Caridad, y tú Caridad podrías ser las manos de Fe. Ellas se miraron... sonrieron... Y aceptaron mi propuesta.

Entonces Caridad me miró con los ojos de Fe y se dio cuenta de que tenía hambre y frío y Fe decidió moverse de su sitio y utilizó las manos de Caridad para darme  comida y un abrigo... Y en ese momento me ocurrió algo muy especial… sentí que me cambiaron de verdad, me dieron algo más que la comida y el abrigo, me dieron su cariño y eso era lo más importante... Y dejé de llamarme “Pobre”  para llamarme “Justicia”. Fé y caridad juntas habían conseguido cambiarme, no porque yo las diera pena o porque se dieron cuenta de lo que me faltaba, sino porque lo hicieron con amor y porque creyeron que el darme un abrigo y comida no valía de nada si no me demostraban amor, que era justo lo que yo necesitaba..

Desde aquel momento no pudieron vivir la una sin la otra.. ¿Sabéis porqué? Porque la FE sin CARIDAD y la CARIDAD sin FE no son nada… y muchas veces es la misma pobreza la que ayuda a descubrirlo.

Y aquí acaba nuestro cuento… Seguro que ahora con la profe sabéis sacarle la moraleja.
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El  próximo domingo se celebra el Domingo Mundial por las misiones, el Domund. Un día para recordar que mucha gente con ojos de Fe, convencida en poder cambiar la vida de muchos pobres y con manos caridad, dispuestas a darlo todo, renunciaron a su familia, a su país, a sus amigos y se marcharon a los países más pobres a hacer justicia...

Y el slogan del Domund de este año es Fé + Caridad = Amor. Esperamos que nuestro cuento os haya ayudado a entenderlo.

Acordémonos este domingo de todos ellos, de todos los misioneros que están repartiendo Fé y Caridad... y sobre todo amor por todo el mundo.

Y para terminar os recordamos que hoy, hace tres años, la M.Cándida fundadora de las Hijas de Jesús fue canonizada, el papa la nombró santa. ¿Y sabéis por qué? ¿Porqué rezaba mucho?,  ¿porqué daba muchas cosas? , No, Porque cargada de Fé y de Caridad supo que sólo podría cambiar el mundo con otros y fundó una congregación, la de las hijas de Jesús que dedican su  vida a cambiar un poquito nuestro mundo. Es decir...con muchos ojos de Fe y con muchas manos de Caridad, pero sobre todo con muchos corazones que aman a los demás.

Qué los santos como Santa Cándida de Jesús y los misioneros sigan dándonos el ejemplo de cómo se pueden cambiar las cosas.


Feliz día.

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