sábado, 17 de diciembre de 2016

UN ESPACIO DE APRENDIZAJE EN CUALQUIER RINCÓN


Aprendiendo desde la observación, el diálogo y la reflexión.

Observamos con atención.
El pasado jueves 15 de diciembre, 4º de ESO hicimos una salida muy especial, no sólo conocimos un lugar diferente, sino que nos sentimos como auténticos viajeros en el tiempo. 
¿Destino? El siglo XIX. 








Visitamos el Museo del Romanticismo, una casa museo, donde cada sala es la estancia de la vivienda de una familia de la alta burguesía de mediados del siglo XIX: las escaleras, el recibidor, el salón de baile, los dormitorios... Hasta el “trono real” del mismísimo Fernando VII.







Estrenamos nuestras camisetas.


Íbamos bien preparados para meternos en situación, porque estrenamos las camisetas que habíamos diseñado a partir de la lectura de diferentes obras románticas (Leyendas, El estudiante de Salamanca y Don Juan Tenorio)…
Y reconocemos los textos que nos inspiraron.










Durante la visita, además de escuchar explicaciones sobre la sociedad y la política del momento, continuamos nuestra dinámica de trabajo cooperativo, aprendiendo desde el diálogo y apoyándonos unos en otros. En diferentes salas, recibimos preguntas que nos ayudaron a observar, prestando atención a detalles que nos permitieron descubrir qué les interesaba a los hombres y a las mujeres del Romanticismo, para así, imaginar, cómo sería vivir en aquel tiempo. 



Observamos, pensamos y anotamos conclusiones.


Además, nos hemos dado cuenta de todo lo sabemos sobre esta época a partir de las clases de Historia y de Literatura, porque fuimos capaces de comprender muchas piezas de las salas al relacionar lo que veíamos con lo que habíamos aprendido en clase. Al fin y al cabo, esto no ha sido sólo una salida, sino una clase en un aula diferente… 




Cualquier rincón puede ser un espacio de aprendizaje para nosotros.


Nos apoyamos unos en otros.
Aprendemos desde la observación y el diálogo.









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